This is the dawning of the rest of our lives

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jueves, 16 de febrero de 2012

Que ladino es el tiempo... siempre nos juega en contra. Parece que no pasa, pero basta con mirar alguna foto de unos años atrás, sea de quien sea... el deterioro es tan evidente... ¡que horror! ¡Que asco!
Y volviendo a eso de encariñarse con las cosas, insisto, no tiene nada que ver con el corazón: son triquiñuelas, componendas, transacciones que la

mente hace para evitar el estallido. 
Fíjese bien, el corazón busca la vida, lo joven, es su impulso natural. Y no hay nada que aprender.
Y eso de la sabiduría es otra trampa, no me quiera convencer, no le haga caso a estupideces. La única sabiduría es que nos vamos muriendo.
La caída.
Del esplendor... a la caída. 
Es una cuestión de tiempo, del ladino tiempo. Abandónese, rompa sus fotos viejas, disfrute al menos el final.




Se me vienen tantas cosas a la cabeza. 

jueves, 18 de febrero de 2010

Chapter III

CAPITULO III
29 días sin vida

Muchas veces en la vida nos quejamos de cosas insolucionables. Problemas, criticas y cosas que parecen ser el fin del mundo. ‘Lo unico que no tiene vuelta atrás es la muerte’ –que ironico. ¿Quién iba a pensar que la muerte me iba a llegar a los 17 años? No, yo no lo creia capaz.
Hace 29 dias que estoy muerta, y puedo asegurar que esto no tiene vuelta atrás. Mi cuerpo (¡como si lo tuviera!) esta empezando a acostumbrarse a esto de no tener ningun tipo de sensación –ni frio, ni calor, ni dolor, ardor ni nada que se le parezca- y a poder atravesar algunos objetos, paredes y entrepisos.
Debo reconocer que cuando una ve y escucha con mayor precision y puede atravesar objetos y ver su interior, suele llevarse sorpresas.
En la sombra me veo muy brillante y luminosa, como si la luz que recibi en el momento en que mori hubiese quedado perpetuada en mi imagen, sin embargo no resplandecía, es decir: si me ponia junto a un objeto cualquiera en la oscuridad, este no reflejaba la luz que yo emanaba, sino que se mantenia oscuro. Tambien me di cuenta de que no escucho mi corazon latir, ni necesito respirar, ni mucho menos dormir o comer.
Me preguntaba porque si se habia desmaterializado todo en mi, yo estaba vestida. Levaba un vestido de jean que me habia regalado una de mis amigas el 20 de julio y unas plataformas blancas, completamente inadecuado para esta época del año, si hubiera estado viva con esta ropa, me hubiese congelado.
Tambien tuve que acostumbrarme a renunciar a personas que queria mucho, ya que inexplicablemente solo era visible para algunas personas que incluian a Liam, Maureen, Charlotte y a Thomas. Así es. Solo habia descubierto a 4 de mis amigos que pudieran verme. Para el resto de la gente yo habia dejado de existir. Habia una sola excepción: Macy.
Macy era una de mis mejores amigas y una de las personas que mas me comprendia. Estaba completamente loca y tenia unas increíbles dotes para cantar y una voz especial, que debian haberle dado sus raices latinas, pero esa personalidad debio ser la que atrajo a Liam.
Así es, pocos dias después conoci la razon por la que su cuarto estaba tan ordenado. En los años que hacia que los conocia –a Liam como hace 10, y a ella creo que 7- nunca habian sido mas que amigos. De todos modos, harian una linda pareja. Digo harian, porque aun no superaban la parte del histeriqueo y me enviaban a espiarse entre si. Y siento ambos grandes amigos mios, tuve que traicionarlos a ambos. ¿Qué mas da? Estaban felices cada vez que les contaba que el otro pasaba la mayor parte del tiempo hablando sobre lo ocurrido entre ambos.
Macy tiene el cabello castaño y lacio, y los ojos de igual color y tiene la piel blanca. Es de estartura baja (desde que la conozco que le llevo como una cabeza).
Liam es bastante alto, en cambio, y su cabello es rubio y sus ojos celestes. Perfecto para ser modelo aunque algo flaco y timido para esa profesion y le gustaba bailar –¡como a mí!-.
Todas estas caracteristicas los convertian en una pareja casi perfecta, aunque con lo difícil que era todo para mi ahora deseaba no perderlos como amigos. Pasaba la mayoria de mi tiempo en casa de Liam los primeros dias, pero por mas que hablabamos en voz baja, todos en su casa comenzaron a preguntarse porque hablaba solo, y notaba nerviosa a Macy por el hecho de que yo pasara tanto tiempo con el.
El punto era que Macy no podia verme a simple vista, pero una de las veces en las que estabamos los 3 en la casa de Liam –sin que ella lo supiera obviamente- pase por delante de un espejo y ella se horrorizo al ver mi imagen reflejada. Poco después descubri que podia oirme cuando hable muy cerca se su oido sin darme cuenta y pegó un grito que hizo venir corriendo a Mary Lou, Rosita y los sres. Patt.
Deduci que quienes no podian verme a simple vista podian verme reflejada en los espejos, por lo que tenia que tener mas cuidado. Sin embargo, comprobe que nadie, solo ella podia solo oirme.
Con Macy –al igual que con todos salvando a Liam- me costo muchisimo explicarles el asunto. ¿Cómo le explicas a tus amigos que estas muerta y que lo que estan viendo es el fantasma de una persona desmaterializada? Aquel duro trabajo tuvo una unica solucion: que lo comprobaran por ellos mismos. Por eso fue que Liam me ayudo, y los llevamos a un rincón alejado del barrio. Así no corriamos el riesgo de levantar sospechas cuando alguien gritara. Y la cantidad de pruebas de que algo anormal estaba sucediendo, no les dejo otra opcion que creer en lo que les decia.
No volvi a hablar del asesinato. No sabia nada acerca de lo que habia ocurrido, no lo recordaba. No sabia quien, como ni porque. No sabia que habia pasado con mi cuerpo ni siquiera. Pero iba a averiguarlo.
Quisiera poder decir que empaque mis cosas entonces y me fui a la casa de Charlotte, pero como no necesitaba mas nada, me fui asi como estaba. A decir verdad, tampoco necesitaba una casa. No tenia frio, ni necesitaba comer, dormir o asearme. Pero la familia de Char era perfecta, todos habian sido muy calidos siempre que pasaba tiempo alli, y ahora que no conocian de mi sub-existencia no me sentia culpable al estar invadiendo su privacidad. Era genial tener a alguien con quien hablar –aunque tuvieramos que hacerlo cautelosamente- y ver como la vida en una casa se desarrollaba normalmente.
Pasabamos mucho tiempo recordando nuestra infancia, en la que cada vez que andabamos juntas por algun lugar fingiamos ser hermanas gemelas, aunque ella fuera negra y yo rubia. La gente se reia de nosotras, pero nos ibamos felices con nuestra ‘hermandad’. Los años posteriores hicieron de Charlotte una de las personas mas afortunadas que conozco. Sus rasgos afro, su cabello ondulado y su piel bronceada la hicieron la chica mas popular del barrio. Desde que tenemos 10 años, todos los hombres se le acercan. Es una persona arriesgada, suele hacer cosas solo porque a otros le molestan, le encantan los desafios y puede seguramente ser la reina de cualquier baile al que vaya.
He vuelto a mi casa solo una vez. Se me hace difícil ver a mi padre y a mi hermano y no poder decirles que estaba bien, que estaba alli junto a ellos.
Mis padres estan separados. Mi madre se mudo a Londres cuando yo tenia 10 años pero no quiso que fueramos con ella. Nuestras vidas ya se estaban forjando aquí.
June Straightmow –mi madre- habia vuelto de Londres al enterarse de la noticia y junto a mi padre Greg Garland y mi hermano Chris intentaron llegar al culpable. Es medio pronto talvez para asegurar que por las conversaciones que he oido de mi padre, el tiene una lista de sospechosos y esta buscando al culpable cuidadosa y paralelamente a la investigación policial. Yo no supe nunca de que tuviera enemigos, pero teniendo una estancia millonaria productora de vinos –la mas grande del pais- supongo que debia tenerlos.
Era tremendo verlos llorar, angustiados. Realmente ahora que casi los perdi, se cuanto valen. Cuanto lamento no haber pasado mas tiempo con mi mama cuando pasaba las vacaciones en Inglaterra. Cuanto lamento no haber podido estar mas tiempo con mi papa o no haberle dicho nunca a Chris que lo queria, a pesar de las incontables peleas en las que podia pasar cualquier cosa. Una vez incluso, vacie sus cajones de ropa por la ventana. Da igual, luego él le dio mis zapatos mas caros a Harry Potter –mi caniche toy, inmensamente peludo y blanco-. Recien ahora estaba empezando a comprender lo importante que yo era para ellos.
June –como yo la llamaba- se quedo en casa con Chris, que pese a sus 19 años necesitaba aun el cariño de su madre.
Pero pese a conocer cuanto me queria mi familia y tener el apoyo incondicional de mis amigos, me sentia mas sola que nunca. Todos seguian con sus vidas normales, econtrando amor, persiguiendo sus sueños y volvian cansados de sus actividades a sus casas, donde les esperaban un plato de comida, una cama, algunos aparatos electronicos, una ducha y podian hablar con quienes le diera la gana. Mi vida en cambio se habia detenido para siempre. Y aun me faltaban demasiadas cosas por conocer. Daria cualquier cosa por volver a sentir como alguien me abraza o me besa, el correr del agua caliente por tu piel, el sabor de las hamburguesas u oir mi respiración agitada luego de correr.

jueves, 11 de febrero de 2010

Capítulo 2

Capítulo 2
a través de mí

Era como si me hubiera desmaterializado de la tierra. Mi figura humana no se reflejaba en el agua, fueran lo que fuesen lo que me dieron: de eso estaba segura. Me miré desde todos los ángulos posibles. Nada.
Esto tenía que ser un sueño. Había que comprobarlo.
- ¡Liaaaaaaaaaaaaaaaaaaam! ¡Liam, Liam, Liaaaaaaaaaam! – salí corriendo y sin darme cuenta estaba parada frente a la puerta. No sentí mis pies sobre los escalones.
Alguien corrió escaleras abajo para abrirme.
- ¿Mau? –preguntó mientras abría la puerta, quitando de a una las trabas que Rosita había puesto- ¿Qué pasa a esta hora? ¿Por qué gritas así? –agregó cuando finalmente consiguió abrir la puerta. Ni rastro de orejas verdes ni cola de gato, que indicara claramente que estaba viviendo un sueño.
- ¡Tenés que ayudarme! –sin esperar que me respondiera pasé corriendo por al lado de él, me dirigí a la izquierda de la enorme casa y él me siguió. Subí las escaleras a una velocidad por la que debería haberme tropezado, sin embargo mis pies estaban firmes.
Entré en su habitación, la primera del largo pasillo del primer piso. Ignoré el orden que había allí (generalmente solía haber allí ropa tirada, la cama deshecha, partes de computadoras, equipos de sonido y otros aparatos destartalados tirados por ahí. Incluso podrías encontrar peces muertos, una tabla de surf y hasta ladrillos sueltos).
Me arrojé violentamente sobre la cama, pero no la sentí suave contra mi piel, por el contrario, ni siquiera una hebra de algodón se movió bajo mi peso. Tan pronto como me espanté, me paré de un salto sobre la cama y pegué un alarido. Liam entró en ese momento y parecía tanto o más espantado que yo.
-¡¿Podés decirme que mierda pasa?!
- ¡Estoy soñando, decime que estoy soñando! –se pellizcó el brazo izquierdo.
- ¡Ouch! No, no parece… pellizcate vos.
Y como yo seguía en estado de shock, él se aproximó para pellizcarme, y reconfirmé el horror. Su expresión se volvió helada, su rostro se tiñó de un blanco intenso en un instante al ver que al intentar encontrar mi piel para pellizcarla, su mano había atravesado mi brazo. Su mirada se encontró con la mía y nos horrorizamos juntos.
-No puede ser. –concluyó.
-Tampoco me reflejo en tu estanque… -seguía estupefacto mirándome- no siento nada, no siento frío, calor, ¡atravesé una planta con espinas y ni siquiera sangro! –grité.
-A ver, bajate…
Deslicé mis pies por el acolchado sin sentirlo y aterricé en el suelo de parquet con una suavidad insospechada.
Él, pobrecito, transpiraba del horror. Creo que una persona se acostumbra a muchas cosas, pueden pasarte cosas inesperadas pero nunca esperás que de un momento a otro venga alguien y te diga que puede atravesar objetos y no se refleja en los espejos.
La puerta de su dormitorio se abrió violentamente entonces y entró Rosita. Tenía la cara muy arrugada para la edad que tenía, y la camisa blanca que la Sra. Patt le obligaba a usar no le sentaba nada bien. Deslizó la mirada por toda la habitación y yo me preparé un puñado de frases que responderle si me acusaba de haberme escapado de mi casa. Sin embargo, sus ojos recorrieron el pulcro cuarto sin posarse en mí, como si yo no existiera.
- ¿Hablabas con alguien? –preguntó con una insoportable voz melosa.
Liam miró en mi dirección buscando una respuesta. ¿Acaso Rosita no se daba cuenta de que yo estaba ahí, enfrente de sus ojos?
- Sí, con Maureen…-respondió él, sin comprenderla.
-Por teléfono…
Liam no contestó.
-¿Te pasa algo dulzura? Qué ordenadito que está todo, te pusiste a limpiar en serio…
-No, no me pasa nada…sí, por teléfono hablaba.
La expresión de la vieja se endureció. Odiaba que yo me relacionara con él.
Evidentemente Rosita no me había visto, y si las cosas no eran lo suficientemente raras, esto colmaba el vaso.
-¿Me podés explicar qué pasa?
Claro, como si yo tuviera la respuesta.
-¡Si lo supiera! –le respondí de un grito-. Me desperté enfrente de tu casa, estaba parada en el medio de la calle y no siento nada. No siento el calor, el frío, el dolor, no puedo tocar las cosas, sino que las atravieso, no me reflejo en tu estanque y Rosita no me ve –las palabras salían de mi boca verborrágicamente, a gran velocidad.
Mi amigo estaba estupefacto, se acercó a mí e intentó abrazarme.
Intentó, por que sus brazos se cerraron sobre sí mismo, atravesando mi imagen, pero yo no me moví ni un centímetro. El silencio fue eterno, no sabíamos si horrorizarnos, no entendíamos lo que pasaba, pero lo que sí era seguro: no era consecuencia de una sobredosis de anestecia.
-Que alguien me explique como es que algo así es posible… -concluyó él.
En ese momento pasaron dos cosas: el silencio sepulcral de Rose Garden se vio alterado por el repentino sonido de la sirena de la policía. No era una, sino varias. Podría arriesgar que oí cinco a la vez. Cinco patrulleros se apresuraban a llegar ¿adonde? Algo importante debía haber pasado.
Por otro lado, el celular de Liam sonó con una canción de los Beatles. Él, aún noqueado por la información, lo buscó torpemente por los bolsillos de sus jeans hasta encontrarlo y atendió. No alcanzó a pronunciar el nombre de ‘Macy’ cuando oí a una de mis mejores amigas vociferar del otro lado del tubo.
Mi sentido del oído se había agudizado, ignoraba el porque. Así que sin necesidad de preguntar, supe todo lo que hablaban. Y puedo asegurar que me heló la sangre, si es que aún la tenía.
-¡Asesinaron a Maureen! –la voz dulce de mi amiga se quebraba por su propio volumen- ¡¡Asesinaron a Maureen!! ¡La encontraron muerta, la mataron! –su voz se elevó varias octavas en la última frase.
Liam cortó la comunicación y arrojó su celular a la cama. Me miraba horrorizado, buscando una respuesta y yo no podía dársela, estaba más confundida que él.
-¡Vamos!
Abrió de un tirón la puerta de su cuarto e intentó agarrarme del brazo, aunque lo atravesó. Lo seguí hasta abajo oyendo a lo lejos los gritos de Rosita.
-¿Qué pasa, Liam? ¡¿Adónde vas?! –pero mi amigo la ignoró y salimos corriendo al exterior de la casa.
He oído muchas historias sobre fantasmas, pero nunca creí que fueran reales.


IMAGINED&WRITTEDBY JULIETAREGINA*

domingo, 7 de febrero de 2010

Cuerpo y alma.

¿Quién dijo que de la muerte a la vida hay un sólo paso?







Capítulo 1


Anestesia.






No entiendo nada. Sólo sé que me desperté en un lugar extraño que desconozco y no puedo hacer nada. No recuerdo que pasó ni porqué estoy acá. Me siento liviana, como si mi cuerpo no pesara. Debo haberme caído y golpeado, por eso no recuerdo nada.
Aún así hay algo extraño: no me duele nada. No siento nada. Mis piernas, mis brazos, todo mi cuerpo se mueve pero no lo siento. Me toco las piernas y no siento el contacto con la piel. Puedo ver todo con una intensa claridad, como si mi vista que ya era buena, hubiera mejorado 1OO veces más. Puedo oir todo perfectamente, como si mis sentidos se hubieran agudizado.
Talvez me robaron (¡Claro, si no tengo mi... no tengo nada de lo que traía, ni siquiera recuerdo haber salido con esta ropa!), me golpearon, me drogaron, no sé...
Ser la hija de un millonario podía ser peligroso, siempre lo supe y por eso me recluyeron desde pequeña como una ave en cautiverio.
Pero eso no es lo que me preocupa ahora. Puedo ver que estoy en la calle, hasta reconozco el barrio privado en el que viven algunos de mis mejores amigos (mi familia no admitía que tuviera otro tipo de amigos). Es de noche, y suele hacer frío en noviembre… pero no lo siento.
La temperatura es exacta, como si hubiera podido configurarla con un control remoto a mi gusto y piacere. Ni frío ni calor.
Debería correr y tocarme el timbre a Liam -mi amigo, que vivía en dicha casa-, pedir ayuda. Estar parada sin moverme no me ayudará a comprender lo que pasa.
Oigo pasos. Se oyen muy nítidos, como si estuvieran más cerca que la persona que veo acercarse por la vereda. La única luz encendida es la del foco que le corresponde a cada casa de Rose Garden, uno de los barrios privados más selectos de Utah. Aún así, la sombra negra intensa se recorta a unos metros míos por el reflejo que el foco produce en la figura humana.
Es Rosita. La empleada doméstica de Liam. Embustera, se roba todo lo que puede de la casa… es más, parece venir con bolsas de almacén (o sea que no son más que las 8) y se está comiendo un chocolate que seguro le encargaron comprar para Mary Lou, la hermanita de mi amigo.
Mejor que no me vea, le va a contar a mi papá que ando de noche sola. Me odia, haría todo lo posible por conseguir que yo me pelee con Liam, lo cuida desde que tiene 2 años, y creo que está empezando a pensar que de verdad es su hijo. Vieja loca. No quiere que se le acerque ninguna chica (¡ni siquiera yo, que soy su mejor amiga!). Va a morir en el intento, ¡el chico tiene 16 años y es rubio y musculoso, no puede pretender que no se le acerque ninguna chica! Corrí hasta el cerezo más cercano y me escondí detrás de unos arbustos. Ni siquiera exhalé aire, mis piernas no sintieron el esfuerzo. Tampoco me arañé con las espinas de la planta, aunque viendo por donde pasé, debería estar llena de rasguños.
¿Pero que importa ahora? ¡Tengo que pedir ayuda! Debo tener un shock emocional por el supuesto robo, o estar bajo la influencia de alguna droga. Me siento rara y no tengo mis cosas.
Rosita se aproxima a la casa, así que mal que me pese voy a tener que aprovechar y pedirle permiso para entrar.
Las espinas me llegan hasta la altura de los ojos, agachada detrás de una planta no gozo de mi metro setenta.
Cerré los ojos y me envalentoné a pasar otra vez por entre medio de las espinas. Me arrastré con manos y pies, esperando sentir el pasto humedo por el rocío, cosa que evidentemente, no sentí. Estos malditos me deben haber dado alguna droga que impida tener reflejos o alguna anestesia local… en todo el cuerpo.
Abrí los ojos lentamente esperando ver el cerezo, pero me llevé una sorpresa al descubrir una espina, que, por su cercanía, debería tener incrustada en un párpado. Solté un alarido de espanto, no de dolor, porque gracias a esa anestecia no sentía nada. Volví a cerrar los ojos y atravesé el tramo que faltaba. Me incorporé de un salto aún sin ver. Me dio miedo abrir los ojos así que me pasé los dedos desde el lagrimal para tantear la sangre que seguro debía tener. Obviamente mi mano no dio señales de haber rozado ningún tipo de materia. Esto era muy inusual, quisiera haber sido operada alguna vez para saber si se siente lo mismo. Me miré la mano: seca. Sin sangre, nada. Ni un puntito.
El portazo que dio Rosita al cerrar la puerta de entrada me sobresaltó y recordé que debía pedir ayuda. Aunque psicológicamente me ardía el ojo. (sí, psicológicamente: porque no sentía el ardor, pero sabía que debía arder, y si no sucedía ahora, me ardería después, cuando se fuera la anestesia).
Bien, si no sentía sangre, mi ojo debía estar perforado al menos… pude ver esa espina demasiado cerca de mí. ¡Malditos arbustos! Si tan sólo hubiese tenido un espejo…
…el horrible estanque que la Sra. Patt (esposa del papá de Liam) había añadido al ex perfecto frente de la casa podía servir de algo. Crucé la calle de arena blanca exclusiva traída desde Sudamérica y me dirigí al horrendo agregado. Gracias al cielo (no, a la Sra. Patt, que por fin había hecho algo bien) había un foco que alumbraba bastante, porque ella quería ver por la ventana de la cocina quién se acercaba a tocar el timbre (no vaya a ser cosa que una de sus amigotas gordas y adineradas se acercara a chusmear y la vieran sin maquillaje).
“Como el estanque era profundo y había bastante luz, si me ponía en el lado este del estanque, debería poder reflejarme a la perfección” pensé mientras caminaba sin esfuerzo alguno.
Mientras me acercaba pude advertir que el foco no producía en mí ninguna reacción. ¿Cómo explicarlo? Literalmente: no tenía sombra. La luz pasaba de largo como si yo no existiese, como si mi cuerpo no estuviese ahí y seguía hasta toparse con un pino.
Bueno, era probable que las drogas hubieran producido algún efecto colateral y mi visión estuviera distorsionada (claramente lo estaba: no tenía tan buena vista desde que nací.)
Realmente el efecto de la anestesia, drogas o lo que fuera me estaba preocupando. No sabía nada, no entendía nada, no sabía nada de mi familia, se estarían preguntando adonde me metí… pero había algo que hacer antes.
Me acerqué al estanque, que ya reflejaba la escalera de roble y ahí fue cuando crucé la barrera entre lo extraño y lo paranormal.
No me reflejaba en el agua.








IMAGINED&WRITTED BY JULIETAREGINA*